El tiempo transcurre y vemos como lo realizado es insuficiente en una variedad de ámbitos del quehacer de la nación. Entendemos que es precisamente la Universidad, el lugar adecuado y creado por la Sociedad para la creación de conocimiento nuevo en todas sus formas. Existe una serie de llamados “dejar ser y hacer” sin dar “cuenta al país y su ciudadanos”. Resulta inverosímil constatar como estas líneas no son ni más ni menos verdaderas a la luz del apagón cultural que vive la nación. Se nos intenta convencer que se está avanzando y en consecuencia que, es simplemente un tema de tiempo y económico para que este país a nivel microscópico comience a ver la luz. El día a día, no obstante sugiere que nada es tan simple y que la creación y ejecución del pleno estado de derecho se cumpla para todos los ciudadanos de este país. No existe justicia, sino existe el gran Principio Orientador, el cual nos ordena la “igualdad ante la ley” y el “debido proceso”.
El debido proceso, no es simplemente disponer de un abogado defensor y otro acusador y ciertamente, el personal del tribunal a cargo, el (la) juez (a)y el actuario, sumado al personal de gendarmería y personal del orden y de la seguridad (Carabineros de Chile, Personal de Investigaciones) y finalmente, de ser declarado (a) culpable el reciento penitenciario (en el cual se supone, al menos en papel que se “paga” la deuda con la Sociedad). Todo lo anterior, se lee en forma simple y en principio, parece ser coherente, sin embargo, a la luz de las situaciones que nos corresponde vivir en el día a día, vemos que no están dadas las condiciones para evitar la “judicialización” de todos los procesos. Es simplemente oneroso e ineficiente, realizar los grandes debates que requiere la Sociedad en los Tribunales de Justicia, se requiere sin lugar a dudas, de instancias de participación organizada y un ordenamiento intelectual que permita prevenir antes que se produzcan situaciones no esperadas y, en principio evitables. Esto representa un símil con la “llamada alerta temprana”, la cual debe operar en todos los espacios, niveles y en tiempo real en la Sociedad.
El Universitario es una persona simple con deseos de aprender, es su urgencia y necesidad vital, de modo que el papel estos ciudadanos debería ser el crear espacios para estos debates incluyentes y participativos de los representantes de los ciudadanos agrupados en juntas de vecinos, clubes deportivos, organizaciones de debate y reflexión y, por cierto en la dimensión que sea considerada válida por los ciudadanos de este país. Esto no se observa, salvo acciones orientadas por los poderes “fácticos” y “políticos” de una data superior a mi edad es decir superior a los 60 años. Estamos hablando de espacios muy breves de tiempo cuando se nos compara con la edad del universo, sin embargo muy grandes sí la comparación es con la vida útil de una hortaliza madura en estado de ser consumida y arrancada de la tierra.
No obstante, sí reducimos la comparación a pares y semejantes, seis décadas de vida dejan algún nivel de experiencia y, en consecuencia deberían ser incluidos en la agenda de discusión de los problemas nacionales. Es simple, en extremo básico suponer que la sociedad debe orientarse en conformidad a los que se auto-denomina “iluminados”. Este no es un punto trivial y debe ser considerado seriamente. Siempre es posible continuar cometiendo errores, pero en algún instante debemos reflexionar y debatir hasta que duela. No es posible, como tampoco aceptable suponer que nuestros descendientes no merezcan vivir en un país mejor y con oportunidades. El ver crecer a los nuestros en entornos virtuosos, es sin lugar a dudas, el modelo a seguir, en consecuencia ese debe ser el “faro orientador de nuestro hacer y quehacer”. La adoración del “becerro de oro” y del poder transitorio, responde a un “mapa mental” en desorden y tal vez en una etapa de “resonancia” sinónimo de caos.
El verdadero universitario debe estar siempre disponible a ayudar a sus semejantes a salir adelante con sus proyectos, otorgando orientación con la consecuente creación de riqueza. Es parte de la formación que han recibido de sus maestros, de modo que el entregar sin “esconder cartas bajo la manga” es el camino correcto. De esta forma, siempre este estudioso estará en un proceso de mejoramiento continúo, buscando “su techo académico”.
Observamos grados de desorden creciente en la sociedad con economías de escala, cuyo significado es relativo y depende del observador. Esto no es físicamente correcto, por cuanto existirán tantos modelos como autores, todo lo cual es sinónimo de fracaso intelectual.
Es preciso elevar el nivel del debate con un propósito maestro, cual es el de buscar el “bien común” para todos y cada uno de los integrantes de esta sociedad. Debemos ser cuidadosos en una economía abierta de mercado, en la cual estamos inmersos , por cuanto sí no disponemos de la preparación y los medios, seremos inevitablemente derrotados por personas que hacen bien las cosas desde el inicio. El emprendimiento no puede ser confundido con crear un negocio de vida media corta y con factibilidad técnica-económica discutible. Será, en consecuencia necesario introducir una coordenada temporal de modo de asegurarnos de un verdadero “emprendimiento en tiempo real” de otro de vida media corta (irrelevante).
El verdadero emprendimiento en tiempo real, debe estar orientado a la creación de nuevos productos en el mercado y a la capacidad real de crear empleos verdaderos con sueldos justos y cabal cumplimiento del ordenamiento jurídico. Lo señalado anteriormente, debe ir de la mano con la dupla “legalidad-legitimidad”, por cuanto sí se pierde la simetría, entonces ingresamos a cascada de fácil predicción, tal cual una profecía auto-cumplida de pobreza con una marcada involución intelectual.
El universitario debe y puede jugar un rol importante en direccionar y catalizar estos procesos de emprendimiento dinámico con creación de riqueza. Propongo, en consecuencia formar una suerte de grupos de pensamiento, los cuales hagan llegar sus estudios con el debido seguimiento a nivel de sus municipios y organismos de los poderes del estado. Siempre es posible “caer más” en un pozo profundo de oscuridad, no obstante, el ser humano puede pensar y buscar su desarrollo en plenitud estructurando núcleos familiares sólidos y recreando el concepto de autoridad justa y creativa con estricto apego a sus deberes y derechos. No es malo insistir en el debido respeto a sus padres y mayores, tema que no puede seguir esperando. Estos son INDICADORES SOCIALES de alta relevancia, los cuales no necesariamente son medidos por pruebas de selección universitaria (del tipo PSU u otras), de modo que es preciso re-construir una pirámide del conocimiento coherente y socialmente aceptable.
En este sentido, es preciso avanzar en la equidad y justicia social, sin que esto signifique un enfrentamiento dogmático inaceptable para el ciudadano común. Los grupos de personas que aspiran a vivir de la “mala política y de los eslogan” deben comprender que los países avanzan con el trabajo verdadero dotado con el nivel de inteligencia adecuado y en forma inclusiva, evitando las segregaciones y discriminaciones que tanto daño nos provocan.
Veo los universitarios en formación y sueño con que ellos realicen una propuesta sólida y maciza al país junto a los grupos organizados, de modo dar un impulso verdadero a esta nación. Creo con sinceridad que el país los precisa y estamos ingresando a un proceso complicado el cual puede ser minimizado con las personas apropiadas. Nadie intenta pasar a llevar los Poderes del Estado, solo se solicitan contribuciones de nivel para presentarla por los conductos que la Democracia se ha dado.
Autor: Roberto Acevedo



