Manifestantes contra las AFP interrumpen lanzamiento del Rally Mobil en Concepción

La Navidad

by soychile on 27 diciembre, 2011

El tiempo ha sido inclemente en su paso, nunca hace una pausa y,se percibe una suerte de sentimientos mezclados. Estos son difíciles de analizar y en consecuencia su racionalización es extraordinariamente compleja.  No obstante,los seres humanos normales,tenemos la obligación de saber, de modo que con gran tozudez tratamos de ir creando modelos de comprensión sabiendo que,tal cual una profecía auto-cumplida,los resultados serán inciertos.  El día normal transcurre y nuestras tareas son realizadas con una fuerte dosis de desencanto y en ocasiones con una notable frustración. Todo lo anterior, por cuanto ponemos en dichas tareas un gran compromiso, pero los resultados nunca parecen ser aceptables, siempre aparece esa frase «pudo haberlo hecho mejor» y en oportunidades, una mirada o tal vez, una acción directa o indirecta, nos sugiere que nuestro esfuerzo y trabajo asociado no ha resultado ser aceptable por una suerte de «icloud» de jefes. Existen, sin embargo, más jefes que empleados lo cual es una consecuencia de un debilitamiento de la estructura misma del sistema.  Se trata, en consecuencia de procesos en los cuales la justicia, el buen manejo de las relaciones interpersonales y otros elementos que dan vida al tejido social se deterioran con el paso inexorable del tiempo.  Nos movemos en un «éter» de superficialidades y de envidia,lo cual nos conduce por la senda directa de la infelicidad con relación a lo que hacemos.  Es el pan de cada día ver como posiciones radicales en su accionar, van tomando posición en nuestra sociedad, por cuanto existe la sensación que algunos pocos, pueden jugar con todos nosotros y «ponernos de rodilla» cuando les parezca.  Este tipo de constatación es simplemente inaceptable, apareciendo la urgencia de encontrar caminos nuevos creativos y socialmente aceptables para todos. Nadie debe ser excluido de esta nueva y creativa tarea, por cuanto los seres humanos merecen un trato digno con independencia de su posición política y/o religiosa.  Tampoco debe descartarse la posición en la escala social, por cuanto todos tienen el derecho de lograr una posición razonable lejos de la pobreza material e intelectual.  El camino de la infelicidad nos lleva a la «muerte intelectual», considerando las complicaciones innecesarias que surgen y nuestra cada vez más pobre, capacidad de reaccionar ante aquello que nos amenaza diariamente.  No es posible continuar con esta suerte de agresividad sin límites y carente de todo Principio Etico, de modo que debemos abandonar todo aquello que no nos deja crecer y nos produce desazón en nuestras vidas.

Autor: Roberto Acevedo

OPINA SOBRE ESTA NOTICIA

Comentar no cuesta nada

Previous post:

Next post: