Es costumbre escuchar «la siembra es buena, toda vez que la semilla ha sido dispersada en terreno fértil». En caso contrario, el ejercicio de «plantar y sembrar» es inútil. Llevamos un tiempo en una discusión estéril, la cual ha reunido a todos aquellos que sienten frustración y desilusión de las herramientas que disponen para continuar sus vidas, en un entorno cada día más complejo y menos atractivo. Se observa como un elemento devastador, la forma como los poderes «fácticos», no representados por el resultado de las urnas, se han ido abriendo espacio en las «calles» y este tipo de acciones se repiten tal cual «réplicas de movimientos telúricos» en el tiempo, sembrando desconcierto en la sociedad. Creo razonable que sea, legal y legítimo, el derecho a realizar planteamientos serios y fundados con respecto a temas de valor país. No obstante, este derecho no puede ni debe ser aniquilado,por elementos de violencia física y moral, como los que observamos en forma tan regular y sostenida en el día a día y diseminados con costos cuantiosos en los diversos medios de prensa.
Lo anterior, es simplemente inaceptable, cuando se trata de personas del tipo seudo-intelectual, generalmente tras «bambalinas», los cuales buscan continuar una suerte de «juego de ajedrez», olvidando que sus talentos no están en esta práctica y en consecuencia, tal cual una «profecía auto-cumplida» van a ser derrotados, tantas veces como sea necesario. Tal vez, podrían derrochar sus energías en actividades de menor significación y notoriedad, en las cuales sus posibilidades de triunfar podrían ser mayores y su aporte al país de mayor peso específico y relevancia.
Existe un descontento inmenso con respecto de la fría economía libre de mercado, en la cual el rol del estado es cada vez menor y el poder relativo de los políticos comienza a sentir sus fallos y debilidades, todo lo cual produce un sentir generalizado de ingobernabilidad en la sociedad. En este escenario nos encontramos y a decir verdad, mientras mayor sea el desconocimiento de los (as) ciudadanos (as), con respecto de los temas de relevancia, peor serán las consecuencias para todos. El ciudadano común aspira a que sus gobernantes sean capaces de realizar los cambios estructurales que el país precisa para avanzar y progresar junto a sus familias. No obstante, lo señalado, vemos que los indicadores «apuntan en la misma dirección, pero con sentido opuesto». Existen personas que utilizan los medios de comunicación para denostar a sus semejantes, toda vez que no les son útiles para sus propósitos. Sabemos que el perfeccionismo es enemigo del hacer, sin embargo, la mediocridad con poder solo conduce a rupturas del sistema de gobierno democrático. En este caso, la sin razón prevalece sobre la razón y comienza, «un proceso de ingobernabilidad». En este escrito,intentaremos abordar el tema de la educación y el perfil de estudiantes que se precisa para alcanzar calidad en el proceso educacional.
II.- Perfil de los (as) alumnos (as):
Todos, sin excepción ingresamos a la Universidad con un propósito claro, es decir continuar nuestra formación en un sistema de mejoramiento continúo. El objetivo maestro es «aprender» y transformarse en un profesional exitoso. Existen, objetivos secundarios, tales como: pertenecer a una red virtuosa de contactos, establecer relaciones regulares y sostenidas con su Casa de Estudios Superiores, lograr las condiciones óptimas para un perfeccionamiento sostenido en el tiempo,encontrar las condiciones adecuadas para eventuales intercambios académicos, etcétera. En síntesis el sueño a hacer realidad, es ingresar a un «entorno virtuoso» en el cual se cultive el investigar desde los «primeros pasos», con el propósito maestro de probarse en el día a día con la creación de conocimiento nuevo. Resulta imprescindible rodearse de personas con intereses semejantes y con estricto apego a las buenas prácticas. Es un mandato legal y moral el exigir que la visión y la misión declarada por la Institución de Educación Superior se cumpla a cabalidad. Elementos tales como la «meritocracia sobre la dedocracia» deben ser componentes de un sistema integrado, en un proceso de aseguramiento de la calidad(ver: www.soychile.org)
La pregunta es:¿ Deseamos una educación de calidad? La respuesta es obvia, sin embargo, también tenemos el derecho de preguntar el costo y la factibilidad que este evento pueda ser una realidad en una ventana de tiempo consensuada, como realista. La docencia de nivel basada en la investigación de frontera es una exigencia basal, la cual no permite discusiones estériles. El confundir, la prestación de servicios con la investigación de frontera es simplemente «atentar desde el principio» contra el objetivo maestro de asegurar y proporcionar una educación de calidad. Precisamos de una Comunidad de Maestros y Discípulos, en consecuencia no es razonable y menos juicioso, confundir la politiquería con elementos de calidad. La política es el arte de gobernar a los pueblos y esto es axiomático, en consecuencia cuando se aspira al óptimo se debe estar en condiciones de afrontar una magna tarea. El país requiere de ciudadanos (as) cultos (as), con sentido de responsabilidad y un alto nivel de profesionalismo.
El llevar la seudo discusión a los extremos es simplemente atentar contra la calidad y ciertamente debemos dar una nueva oportunidad a los políticos y observarlos con cuidado y detención. Busquemos los puntos de consenso y trabajemos en forma organizada en lograr en una escala de tiempo razonable los grandes ideales de la sociedad. No olvidemos que los dirigentes estudiantiles tienen fecha de elaboración y de vencimiento, en consecuencia es deseable que el Estado se comprometa a trabajar en una plataforma integrada de mejoramiento de la calidad. Lo anterior, sin que esto signifique abandonar los otros temas de relevancia en la orgánica de un país.
Autor: Roberto Acevedo

