Hemos sido blanco de todo tipo de acontecimientos perturbadores, lo cual produce ansiedad y frustración en las personas normales y corrientes. No somos políticos como tampoco miembros de corrientes de expresión extremas, sin embargo, tenemos deberes y derechos los cuales están siendo forzados por sub-conjuntos (grupúsculos) de ciudadanos. En estos momentos, el razonar es la clave y existe una urgencia en encontrar los verdaderos líderes que este país se merece. Me asombra ver como personas tan alejadas del mundo de la excelencia académica, lideran movimientos que aglutinan el descontento de políticas de décadas a la fecha. Estos profetas de lo no declarable, pertenecen a una corriente extrema de pensamiento, la cual ha sido una y otra vez derrotada en las urnas. De igual forma, al leer los periódicos observamos opiniones disonantes e incoherentes desde un punto de vista del análisis crítico y riguroso de los temas que realmente importan.
Existen una serie de problemas que es preciso atender y priorizar en una agenda clara y precisa. Estos temas son los «ejes de sustento» de nuestra sociedad, en consecuencia, resulta razonable recordarlos de modo de no confundir nuestras prioridades y dar espacio a nuestro país para que siga respirando y no sucumba frente a tanto descriterio y falta de delicadeza.
Los ejes de sustento «sin pretensión alguna de ser concluyente» de una sociedad organizada son los que se enumeran a continuación.
(1) Tecnología adecuada para la producción sostenida y responsable de alimentos.
(2) Sistema de reciclaje de aguas servidas, cuidado del medio ambiente y del limitado recurso hídrico.
(3) Aprovechamiento del conocimiento acumulado para la re construcción y generación de viviendas de calidad para la población. Es esencial la recuperación de espacios para generar actividad productiva.
(4) Generación de una política de creación de trabajos, remunerados y estables. Todo lo anterior en un nuevo trato social y con códigos de ética serios y juiciosos.
(5) Generación de un re ordenamiento legal, con reformas estructurales de modo que los problemas sociales sean escuchados y solucionados en el nivel que corresponde. Actualización de leyes de la carta fundamental, las cuales no están a la altura de los tiempos. Revisión de prácticas y procedimientos en los Poderes del Estado, existiendo una revisión regular y sostenida de cuentas. Ampliar las atribuciones de la Contraloría General de la República de modo que ejerza una labor pro activa y no así reactiva.
(6) Educación de calidad para todos, desde jóvenes hasta personas de la tercera edad. Este tema es esencial para disponer de una población en condiciones de enfrentar los desafíos del presente y del futuro. Es discutible que el Estado sea el garante de la calidad de la educación, en consideración a que en un mundo globalizado el avance en las ciencias básicas,ciencias de la ingeniería, ingeniería y humanidades es patrimonio de la humanidad. Me parece poco sensato limitar los logros de los seres humanos a la capacidad y discernimiento del gobierno de turno.
(7) Consensuar la libertad de prensa con las obligaciones legales de cautelar las buenas prácticas y el apego a la legalidad vigente. No es sano y menos razonable, levantar a un plano no deseado a personas disociadoras e incapaces de construir una sociedad organizada y capaz de progresar en un mundo duro y de alta competitividad. En este punto, no deseo una prensa intervenida, sino que más bien una prensa de nivel, basada en valores y principios, alejada del mundo de las superficialidades y con una clara orientación al mundo de los logros de relevancia.
